Tuerzo dedos, muerdo hierro,
con los pies apago fuego,
voy desenterrando huesos,
rompo todos los espejos.
Mis puñales afilados
cortan piedras y cristales,
disparando a las farolas
lucen mis pistolas.

Agarrado a un clavo ardiendo
guardo lo que ya no tengo.
Cabalgando sobre un mulo
voy atravesando muros
con bigote y con sombrero
y mi disfraz de mosquetero
mi varita mágica
mi espada y mi antifaz.

Buscaba el cielo sobre los tejados,
buscaba el cielo pero el diablo me encontró.

Y le abrí las puertas de mi corazón,
le brindé con ilusión todo mi amor...
luego le pedí perdón.

Tengo cajas de herramientas,
tengo ruedas y tornillos,
tengo clavos oxidados
y un rosario de colmillos.
Con mi escarpia y mi martillo
voy forjando a mi manera
mi tesoro de chatarra,
mi mundo de desván.