Berta no sabe si sueña o está despierta
mientras debajo de un árbol duerme la siesta.

Me mira con interés, como si le sonara mi cara,
pero hace ya más de un mes que en mis ojos está su mirada.

Berta rompió mi reloj y jugó con su arena,
luego mi vida cambió y ahora juego con ella.

El tiempo detengo y me quedo a su lado intentando ser bueno,
le canto al oído canciones que voy inventando al momento.

Berta, has abierto tantas puertas
que han volado telarañas, polvo y piedras.
Berta, nada puede estar tan cerca,
lo aprendí sin pensar, sin darme cuenta.