Te acercas y no sé qué hacer ni qué decir,
se esconden las palabras, no quieren salir.
Haces que desaparezca todo lo demás;
hoy, en nada más que en ti puedo pensar,
y sé que es la primera vez que me he sentido así.

De noche, sin abrir los ojos, sin dormir,
te dibujo de memoria, te acerco a mí
para ver cómo me miras, para oír
que a ti te pasa exactamente lo que a mí,
y que sabes bien que nunca te has sentido antes así.

Y después te cuento lo que no te sé decir:
que tu nombre suena a un mundo por descubrir,
que no sé pensar en nada más si no estás
y cuando estás no puedo hablar.