Hace tiempo descubrí a mi pequeño gran amigo
Lo encontré por la mañana en una tienda de campaña
Empecé a jugar con él por una extraña intuición
Y muy pronto fui testigo de la gran revelación

Celebré con entusiasmo mi mayor descubrimiento
Mi nuevo amigo y yo no perdíamos el tiempo
En la ducha, en la cocina, en el sofá del comedor
Y mi madre preocupada consultó con el doctor

Mi pequeño gran amigo
Saludaba al ombligo
No es un buen consejero
Pero siempre es sincero

Y decidieron convencerme, con la torpe mentira
de que jugando con mi amigo mi vida menguaría
pero yo seguí adelante con mi autodestrucción
con la certeza de que el tiempo me daría la razón

Y ahora que lo veo cansado y vencido
mirando al suelo con el rostro encogido
pequeño gran amigo ¿no sientes la nostalgia
del tiempo en que luchabas desafiando la gravedad?